lunes, 8 de agosto de 2011

Ber, el rey de los monos


Hoy sentí la necesidad de escapar de la gran urbe y perderme por alguno de los múltiples parajes que rodean esta gigantesca ciudad. Amaneció con el cielo casi despejado, y aunque esto no quiera decir que el día va a ser soleado decidí no esperar a ver la evolución del tiempo y con mi incansable mochila salí a la calle dispuesto a recorrer nuevos mundos cercanos. 
Como buen dominguero me acerqué a Colaba, la zona más turística de Mumbai, esta vez  cámara en mano, y rodeado de otros tantos amantes del séptimo día de la semana, todos ellos ataviados con sus mejores galas. Fui partícipe del abarrotamiento popular de las Puertas de la India, o como aquí se llaman, Gateaway of India, monumento construido en 1924 para conmemorar la visita del rey Jorge V a este país trece años antes de su construcción; pero también una puerta realizada con la intención de dar la bienvenida a todos los visitantes a este lugar mágico, de este país lleno de contrastes y diversidad de culturas.
 Y lo que es la vida, unos dicen hola y otros adios, como fue el caso del imperio británico, que se despidió desde este punto de una colonia que fue suya hasta entonces, allá por la  mitad del siglo pasado. 

Desde este lugar zarpan pequeños ferrys a una isla que está a poco más de una hora de Mumbai, llamada Elephanta Island; ese sería mi destino para el día de hoy. Parten barcos cada diez  minutos y en el que yo viajé había una diversidad cultural difícil de imaginar: rusos, israelitas, judíos ortodoxos, pakistanís, familias enteras de indios, americanos y un asturiano (con parte de alma gallega) dispuestos a disfrutar de un lugar lleno de vegetación y templos hindús que datan del año 600. El día se había nublado, pero nada iba a empañar ese pequeño viaje al pasado que acababa de comenzar.


Con los nervios de ver cosas nuevas me olvidé de llevar cualquier tipo de víveres, ni tan siquiera una botella de agua y durante el viaje me pregunté si allí habría algún lugar para comprar algo para pasar el día. Esto es India, el lugar del mercado y del negocio y nada más llegar vi que allí solo faltaba un supermercado. Decenas de mercaderes repletos de comida y bebida esperaban a los turistas que llegaban en manadas dispuestos a pasar una agradable jornada dominical.




La isla es pura selva; el verde predomina ante cualquier otro color, árboles y plantas se mezclan ente sí construyendo un paisaje amazónico difícil de olvidar.

 Decidí acelerar el paso y tomar la cabeza del grupo con el que había viajado en el barco, y al ser un día no laboral la gente se lo tomaba con calma, por lo que no me fue difícil perderlos de vista pronto. Al empezar a ascender hacia el monte donde se encuentran las cuevas me encontré de frente con Paryania (Dios de la lluvia) y su inseparable monzón, pero fueron respetuosos y se fueron pasados quince minutos para dar paso a un sol que amenizó mi excursión durante casi todo el día.






Las cuevas son cuatro y sin duda la primera es la más llamativa. Allí se pueden ver talladas en la misma piedra esculturas de los dioses hindús más importantes: el Señor Brahmā (el creador), el Señor Vishnú (el preservativo) y el Señor Śiva (el destructor del universo).


  

Varios guías se acercaban a mi para ofrecerme sus servicios, pero si os soy sincero, siempre me gusto viajar a mi aire, prefiero imaginarme las cosas, que aunque a veces seas erróneas, siempre son más fantasiosas y creativas que la realidad; cuestión de gustos. 






Pequeño templo dedicado a Shiva
videoY gracias a hacerlo a mi manera me encontré con un  policía que rezó para mi dentro de una cueva (vídeo), a una pareja de maños muy majos que viajaban por India con los que mantuve una conversación amistosa y muy productiva, y hasta con un grupo de indios que me pidieron sacarse fotos conmigo como si de una atracción más de la isla se tratara, a lo que accedí encantado. Son gente tan cercana y llana que uno se siente, no como un bicho raro, sino como una unión entre culturas dispares en el espacio y en el tiempo. Con cuatro frases y poco más de veinte palabras que aprendí a decir en hindi conseguí acercarme más aún a esta gente encantadora que alucinaban al ver a alguien con la cabeza afeitada y con los ojos claros, algo nada común por estas tierras.
 

Continué mi aventura colina arriba para ver vestigios de la colonización británica. Dos enormes cañones estratégicamente colocados defendían antaño una isla con vistas al mar y rodeada de selva virgen. 

Allí me encontré con nuestros antepasados: los primates. Varios monos acechaban las mochilas de los que por allí investigábamos, y lo hacían de una forma poco cordial, más bien agresiva y desafiante. Afortunadamente son asustadizos, por lo que si les plantas cara suelen salir corriendo y trepar por los árboles para ponerse a salvo del animal más destructivo y peligroso que existe: nosotros, los humanos. Y digo esto porque me dio mucha pena ver aquella masa forestal repleta de botellas de plástico y basura que no llegó hasta allí de otra forma que por el descuido y el no saber estar que llevamos por bandera.



Interior del tren








La verdadera jungla


Después de recorrer la isla decidí volver a la verdadera jungla, a la ciudad en la que ahora vivo y tomar el tren para volver a casa. Es divertido viajar como lo hacen ellos, sin puerta que te separe de las vías y con una barra a la que agarrar tu vida mientras los trenes van y vienen.  El tren, como ya os dije, es otro mundo y aquí os dejo un vídeo del viaje entre estación y estación para que podais comprobarlo por vosotros mismos.
 Hoy es domingo y el tráfico de gente apenas existe, así que imaginaros esto con cientos de miles de personas  abarrotando los vagones.
SALUD Y FELIZ SEMANA


Por la ciudad te puedes encontrar todo tipo de edificios
                        






2 comentarios:

Goyo dijo...

Espero que tu estancia en la India sea fructífera y positiva. Me gusta tu blog así que, aunque ahora en agosto yo el mío lo tengo abandonado por falta de tiempo, intentaré leerte siempre que pueda.

Un abrazo y que vaya todo muy bien.

Goyo.

Berni La Plage dijo...

Ese Goyo!!! gracias tío, me presta por la vida los ánimos que me dais!!! Que tengas muy buenas vacaciones!!!
Un abrazo fuerte ;)